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PELÍCULA "CUATRO DÍAS". FOUR GOOD DAYS

Nuestros hijos están en un grito desesperado, por dejar de consumir. Ellos no pueden controlar su consumo, y nosotros como padres tampoco podemos controlarlo.


Cuántas promesas no cumplidas, cuantos comportamientos tan negativos, inclusive hasta de delincuencia, pero no entendemos que son parte de los síntomas.


¡Cuánto estigma con respecto a la enfermedad!, que decimos cuándo estés limpio, cuando realmente necesitan mucha ayuda, no es cuestión de que estén limpios, es cuestión de que sanen ese dolor emocional tan profundo. Ese trauma vivido en algún momento de sus vidas, que los tormenta todo el tiempo.


Regresar a casa, estar con la familia, sentirse amados, protegidos, con límites, puede ayudarlos a recuperar ese yo interno, que perdieron a causa de una adversidad vivida.


Cuantas etiquetas les ponemos a nuestros familiares: un desperdicio, un irresponsable, sucio, mal agradecido, delincuentes, mentirosos, chantajistas, manipuladores, sin voluntad... ¡Cuándo, todo eso tiene que ver con un sistema nervioso central y un cerebro totalmente dañados.!


Debemos de entender, que la recuperación no tiene nada que ver con dejar de consumir y estar limpio, va mucho más allá, la recuperación es recuperar su esencia, su espíritu, su autoestima, saber que son SERES hermosos y que no son sus comportamientos.


Tengamos cuidado con la manera de cómo interpretamos ciertas frases de los grupos de apoyo. El soltar y dejar ir no es a la persona, es a los comportamientos, No debo de engancharme con los comportamientos, ya que son los síntomas de la enfermedad.