https://www.facebook.com/marycarmenblancofernandez
top of page

MECANISMOS DE SUPERVIVENCIA

Actualizado: 7 mar 2022

¿Están nuestros mecanismos de supervivencia ayudándonos de verdad?


Hay situaciones en las que nos vemos sobrepasados por el estrés, ante ello cada uno de nosotros hemos desarrollado un mecanismo de supervivencia.  Éste nos permite manejar en cierta manera la situación que nos sobrepasa. Hay personas que como mecanismo tienden a comer, a fumar, a beber, a ir de fiesta, otros prefieren lanzarse al mundo positivo y repetirse mecánicamente que todo va a ir bien y otros, por ejemplo, se aíslan, se desconectan del mundo, huyen de la situación o toman decisiones drásticas para ver si eso da un cambio total de rumbo a su vida.


Una persona no puede prosperar en un ambiente de estrés. Bien sea éste generado por la familia, los amigos, la pareja, el lugar donde reside o el trabajo si vive un estrés constante se sentirá amenazada, drenada. Para "sobrevivir" a esto muchas veces se utilizan unos mecanismos de defensa. Pero...¿Qué pasa si estos mecanismos que utilizamos van en contra nuestro? ¿Qué sucede si son precisamente esos mecanismos los que nos anclan en la insatisfacción de la que huimos?


En un momento dado de nuestra vida probablemente hubo un evento importante que nos causó un gran estrés. Si en esa situación te sentiste impotente ante los hechos que te creaban ansiedad probablemente buscaste una forma de adaptarte a ellos, de asimilarlos. Ahí es dónde nació tu mecanismo de supervivencia.


Dicho mecanismo probablemente te sirvió en un principio, te ayudó a seguir adelante en un momento de incertidumbre.  No obstante, con los años este modus -operandi puntual se va pegando a nosotros tanto que llega a ser parte de nuestro comportamiento habitual ante los obstáculos de cierta índole. En muchas ocasiones no somos conscientes de por qué surge esta reacción o de si realmente está ayudándonos a conseguir lo que queremos.


Este tema me recuerda al cuento del elefante que de pequeño intentaba liberarse de la cadena que le ataba a una barra. Tras muchos intentos inútiles durante días el pobre animal dejó de luchar asumiendo que era imposible. Al hacerse mayor ese enorme elefante seguía atado al poste temiendo a la pequeña cadena que le amarraba y de la que realmente se podría haber soltado en cualquier momento dada su fuerza de adulto.  Le habían domesticado para pensar que no tenía poder frente a esa situación. Lo mismo nos pasa con el estrés. En un momento dado nos sentimos impotentes ante él y generamos unos mecanismos de supervivencia; pero con los años nos hemos quedado amarrados a esos mecanismos y no nos hemos planteado si esa manera de li